martes, 7 de junio de 2016

Asalto y Toma al Morro de Arica


Las fuerzas chilenas llegaron a la plazoleta del “Morro de Arica” el 7 de junio de 1880, izando nuestra bandera nacional en el mástil de éste, a las 7 horas y 45 minutos, luego de 55 minutos de lucha. Para conmemorar el valor y heroísmo de los soldados que combatieron en esta contienda, el Ejército de Chile instituyó este día como “El Día de Las Glorias de la Infantería”.



La Toma del Morro de Arica se desarrolló en el contexto de la Guerra del Pacífico. Así fue que, una vez finalizada la Campaña de Tarapacá, el mando chileno tomó la decisión de capturar la plaza fortificada de Arica, de manera de asegurar la línea de abastecimiento para la campaña de Lima, y a la vez no dejar a sus espaldas una posición tan riesgosa, al iniciar el avance.


Las tropas chilenas la conformaban 4 mil soldados, comandados por el Coronel Pedro Lagos Marchant, quienes se encontraban apoyados por la Escuadra Nacional, con las embarcaciones “Cochrane”, “Magallanes”, “Covadonga” y “Loa”.

Mientras que las fuerzas peruanas se encontraban al mando del Coronel Francisco Bolognesi, y disponían de 2 mil 100 hombres y la tripulación del blindado “Manco Capac”, dominando una posición virtualmente infranqueable.

El día 5 de junio a las ocho de la mañana, los cañones chilenos rompieron el fuego, acción que fue contestada por los peruanos. Ese mismo día fue mandado un parlamentario a conversar con el enemigo, recayendo la misión en el Mayor José de la Cruz Salvo.


Fue conducido con los ojos vendados hasta donde el Coronel Bolognesi, quien lo recibió cordialmente. De la Cruz le pidió la rendición de la plaza con el objeto de evitar más derramamiento de sangre, ya que debido a la situación de los chilenos y sus fuerzas, toda resistencia era inútil. Bolognesi contestó: “resistiremos hasta el último cartucho”.

El día 6 de junio se efectuó un segundo bombardeo con la colaboración de la Escuadra Nacional, con el cual se quería justificar una capitulación peruana honrosa, pero no se consiguió. Pero el intercambio de disparos averió a la “Covadonga” y provocó muchas bajas en el blindado “Cochrane”.

Entonces, en la madrugada del 7 de junio, el Coronel Lagos ordenó el ataque en un movimiento de tres direcciones: El Regimiento 4º de Línea, con el Regimiento Buin como reserva, atacó el fuerte Este, El Regimiento 3º de Línea atacó el fuerte Ciudadela, ambos fuertes del frente sur, El Regimiento 2º de Línea y el Regimiento Lautaro atacaron los fuertes Santa Rosa, San José y Dos de Mayo, en el frente norte.

El ataque se inició en el fuerte de la Ciudadela que fue tomado a cuchillo. Otro fuerte atacado fue el del Este, tomado del mismo modo que el anterior. Como consecuencia, las fuerzas peruanas que salvaron en estas acciones, fueron a engrosar la guarnición del Morro de Arica. Según el plan trazado, una vez tomados estos dos fuertes correspondía al Regimiento Buín, tomar el “Morro”.


Pero en esos momentos, no se sabe quien, y en el fragor de la batalla alguien gritó: “¡Al morro muchachos!”, y la tropa, olvidando las instrucciones recibidas, se precipitó a asaltar al bastión más poderoso y mejor defendido de las fuerzas peruanas, denominado Cerro Gordo, en la cima del Morro.

Mientras la bandera chilena se izaba en el Morro de Arica, el Capitán del buque peruano Manco Cápac, abría las válvulas de su monitor logrando hundirlo en el mar.


Bolognesi, Ugarte y la mayor parte de los oficiales peruanos perecieron en la refriega. La versión que el Coronel Bolognesi se arrojó con su cabalgadura al mar, con el objetivo de no dejar su emblema patrio en poder del enemigo, no pasa de ser una leyenda.

A su vez, el General Manuel Baquedano González y el Coronel José Velásquez Bórquez que observaron la batalla, fueron seguidos por Manuel Bulnes Pinto y

Carabineros de Yungay, tomando la plaza de Arica a las 8 horas y 30 minutos. En esos momentos, Arica había sido tomada. El sur peruano estaba en poder de Chile. 


Es por ello que por medio de la ley 20663 de 2013, el gobierno chileno declaró feriado el 7 de junio en la Región de Arica y Parinacota y se denominó «Día de las Glorias de la Infantería». 

viernes, 27 de mayo de 2016

Manuel Rodríguez

Manuel Rodríguez es uno de los personajes más conocidos y a su vez más enigmáticos de nuestra historia. Su figura es controversial, para algunos es elevado a la categoría de héroe revolucionario, y para otros un rebelde promotor de desórdenes. Sin embargo, todas las miradas coinciden en que es una de las figuras claves para entender el proceso de independencia de Chile.

Manuel Rodríguez nació en Santiago el 24 de Febrero de 1785, en una sociedad colonial muy jerarquizada y estratificada. Fue hijo de un alto funcionario de la administración española, proveniente de Arequipa, y de una criolla chilena de elevada posición social. Cursó sus estudios secundarios en el Convictorio Carolino de Santiago, colegio reservado para la aristocracia y la burocracia colonial, donde trabaría una estrecha amistad con José Miguel Carrera, a cuyo bando adscribió durante todo el proceso de independencia. Con posterioridad, siguiendo los pasos de sus hermanos mayores, estudió leyes en la Universidad de San Felipe.

Su actividad política adquirió importancia con la llegada de Carrera al país en 1811, cuyo ascenso al poder apoyó. Pero se hizo notoria durante el periodo de Reconquista, en el que actuó como un guerrillero dentro del país, mientras la mayoría de los patriotas se había exiliado en Mendoza debido a la inminente victoria del bando español en 1814. El conocimiento que tenía Rodríguez de los sectores populares fue muy relevante en sus actividades revolucionarias, pues le permitía desde la clandestinidad, mantener informado al movimiento independentista al otro lado de la cordillera y a la vez realizar acciones militares y de bandidaje que desconcertaban al gobierno español. Es en este tiempo que se construye la fama de Manuel Rodríguez como un personaje audaz que logró burlarse de los funcionarios coloniales, incorporar al pueblo a la lucha armada, y mantener labores de espionaje a favor de los patriotas. En gran parte gracias a sus peripecias para dividir al ejército español, se pudo alcanzar la victoria en la decisiva batalla de Chacabuco.



Con la victoria del ejército libertador, O´Higgins quedó al mando del país. Manuel Rodríguez, que mantenía serias discrepancias políticas con él, solo participó brevemente como funcionario del gobierno. Al alejarse, comenzó a agitar a la población y con esto desestabilizar el gobierno de O´Higgins, hasta que finalmente fue apresado en abril de 1818. ¿Quién dio la orden de matarlo? Es algo que todavía se discute, pero probablemente gran parte de la responsabilidad recaiga en O´Higgins, ya que en su condición de director supremo no podía quedar al margen de una decisión tan delicada. Cuando Manuel Rodríguez era trasladado a Quillota, el 26 de mayo, en Til Til, sus carceleros le disparan por la espalda. Comenzaba a tejerse de esa manera una leyenda que llega hasta nuestros días.


Es por ello que el 26 de mayo, como efemeride de Chile, se recuerda el asesinato de Manuel Rodríguez.



Fuente
http://www.educarchile.cl/ech/pro/app/detalle?id=225472

lunes, 2 de mayo de 2016

Drogas ¡¡¡NO!!!

¿Cómo prevenir el consumo de drogas en el hogar y la escuela?
El proceso preventivo se inicia desde la educación parvulario y debe contar con el apoyo de los docentes, directores, estudiantes y la familia.

El consumo de drogas entre los y las estudiantes es una realidad que se puede prevenir: el Ministerio de Educación propone abordar la prevención del consumo de drogas desde una orientación integral y sistémica, cuyas acciones contemplen los distintos ámbitos en que se desenvuelve la vida de los y las estudiantes, fomentando la participación de los directores, docentes, estudiantes y la familia.  En este sentido, se propone incentivar a la comunidad escolar a conocer a cada miembro de su comunidad, compartir espacios comunes y lograr una participación más activa y comprometida en mejorar la calidad de la educación de todos los niños, niñas y jóvenes de nuestro país.

La escuela y su rol protector
Las escuelas y liceos son uno de los principales agentes de socialización, junto con la familia y el grupo de pares, y es en estos espacios donde se continúa este proceso iniciado en la familia, ya sea reforzando actitudes generadas en ella o modificándolas en aquellos casos que sea necesario.


Educación y prevención
En relación al currículum nacional, los establecimientos educacionales pueden alcanzar ciertos aprendizajes esperados, abordando desde temáticas emergentes, como: prevención del embarazado adolescente, convivencia escolar, cuidado del medio ambiente, seguridad escolar, autocuidado, participación ciudadana y la prevención del consumo de drogas.  Estos aprendizajes son:
·          Autoconocimiento y desarrollo personal.
·          Desarrollo de imagen personal positiva y la autoestima.
·          Desarrollar habilidades sociales tales como: la comunicación, el liderazgo, la asertividad, la toma de decisiones.
·          Manejar información veraz y actualizada.
·          Revisar valores y actitudes que transmiten los demás.
·          Mantener una actitud crítica frente al discurso social vigente sobre temas emergentes, y revisar sus propios mitos y creencias.
·          Desarrollar habilidades para la construcción de un proyecto de vida.

La familia y la escuela
Como padres, madres y apoderados/as, muchas veces sentimos la preocupación de que nuestros hijos/as se inicien en el consumo de alcohol y otras drogas.  Esta preocupación es real, dado que cotidianamente obtenemos información de los medios de comunicación o de nuestro entorno cercano con respecto al consumo de drogas entre niños, niñas y jóvenes.  Para prevenir el consumo de drogas entre sus hijos e hijas, las familias deben:
·          Mantener la comunicación con sus hijos e hijas, fomentando que ellos cuenten lo que piensan y lo que les sucede.
·          Saber y controlar con quiénes se reúnen sus hijos e hijas, conocer a sus amistades.
·          Controlar los horarios de llegada y salida, sin olvidar que progresivamente deben ir adquiriendo mayor autonomía.
·          Cuidar la alimentación de sus hijos e hijas, privilegiando alimentos saludables.
·          Fomentar el deporte y la recreación al aire libre de sus hijos e hijas, lo que idealmente debería practicar toda la familia.


¿Por qué prevenir en la escuela?
Objetivos de la prevención en el ámbito escolar.
Las acciones preventivas que se desarrollan en el ámbito escolar deben cumplir los siguientes objetivos:
·          Promover estilos de vida y entornos educativos saludables.
·          Desarrollar actitudes, valores y habilidades en los estudiantes, de tal forma que cuenten con herramientas y capacidades para enfrentar la vida sin necesidad del uso de drogas.
·          Fortalecer vínculos en la comunidad educativa.
·          Detectar e intervenir tempranamente frente al consumo de drogas.
·          Desarrollar actitudes, valores y competencias con los docentes para asumir un rol activo en la prevención del consumo de drogas.
·          Sensibilizar a la familia a asumir un rol activo en la prevención con los hijos/as.

Fuenteeducarchile